En los talleres siempre hablamos de la pasión que la gente tiene por el café. La mayoría tiene una historia similar. Nacimos prácticamente ahogados en café. El “vicio” corre por la sangre de los abuelos. En mi caso, la esposa de mi tío, que vivía al lado, Doña Mercedes, me daba unos sorbitos de café a escondidas en una tacita chiquitica.Cuando la gente me da poco café, los miro de reojo. #bendicionesmatutinas #hayquepisartempranoesagallina